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Casa Carmela, fachada frente al mar

La villa

Casa Carmela se asienta sobre Villa Carmen, una casa típica de la playa de Valencia, construida como vivienda y hospedería por la familia Belenguer a principios del siglo XX.

El restaurante se extiende en los diferentes ámbitos de los que está dotada esta casona mediterránea, y se compone de una serie de espacios con personalidad diferente.

La decoración mural de la mayoría de las estancias de la casa conserva los tradicionales azulejos valencianos, inspirados en motivos marineros y frutales, con abundancia de naranjas y pequeñas embarcaciones de pesca de vela latina, tan presentes en el imaginario colectivo de los valencianos y retratadas muchas veces por el pintor Sorolla, justo aquí delante del restaurante, cuando éste se situaba todavía justo en la orilla del Mediterráneo.

Otros elementos decorativos que caracterizan la atmósfera del restaurante son los las piezas ceramicas, tanto las de reflejos metálicos, conocidas también como loza dorada,  que son un reflejo de nuestra cultura árabe y que ha perdurado hasta nuestros días gracias a la labor artesana de los renombrados ceramistas de Manises, como los denominados socarratplacas de barro cocido decoradas generalmente en tonos rojizos o amarronados y negruzcos, de origen medieval, típicos de la alfarería de la Corona de Aragón. El termino Socarrat, que en valenciano significa chamuscado, se emplea coloquialmente para definir aquel fino estrato de arroz tostado que una buena paella hecha con fuego de leña debe tener en su fondo, y que constituye un bocado preciado, a veces el más preciado, por numerosos valencianos. Como podrán comprobar toda la  imagen gráfica de Casa Carmela está directamente inspirada en los socarrats y a su iconografía simbólica repleta de referencias mágicas y sociales.

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El salón principal

El salón señorial

El salón principal de la casa es el espacio más amplio del restaurante, capaz de acoger grandes celebraciones con numerosos comensales.

Al mismo tiempo está dotado, como en los salones señoriales valencianos del pasado, del que el restaurante mantiene cierto aire,  con unos biombos acústicos (de última generación) que oportunamente colocados permiten delimitar el espacio y crear zonas más íntimas, tranquilas y reservadas donde es posible disfrutar de una atmósfera más doméstica.

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Un rincón íntimo de nuestro salón principal

Esta gran versatilidad permite muchas configuraciones que se adaptan a las diferentes necesidades que nuestros clientes puedan tener.

Además, el restaurante cuenta con toda la infraestructura necesaria para llevar a cabo las celebraciones más comunes, incluidos los eventos empresariales, para los que disponemos también de unas mesas redondas de mayor tamaño donde acomodar un mayor número de comensales.

La capacidad total del restaurante, configurado en la modalidad de banquete, llega a los 170 cubiertos, sin incluir la terraza interior al aire libre.

Salitas discretas

Para comidas más discretas, Casa Carmela dispone de un comedor reservado y dos salitas privadas, una de las cuales cuenta con una pantalla de vídeo para la realización de pequeñas presentaciones informáticas.

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Una de las salitas privadas

La terraza

Como todas las casonas señoriales valencianas de principio de siglo XX, Casa Carmela cuenta con una un patio interior, el antiguo corral, donde en el pasado entre los paños tendidos al sol, se criaban pollos y conejos, y se cultivaba un pequeño huerto que constituían los ingredientes empleados en los guisos cotidianos.

Hoy en día el patio, encalado de blanco, alberga una discreta y tranquila terraza al aire libre, cálida en invierno y refrescada en verano con un moderno sistema de refrigeración ambiental por aspersión. Puede albergar cómodamente  hasta cuarenta comensales y es el lugar donde también los fumadores pueden disfrutar de un aperitivo o de una comida completa sin las molestias de tener que salir constantemente del restaurante a la vía publica.

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Vista de la terraza desde el comedor reservado